1.11.19

Alguna vez, cuando tenía 22 años y creía ciegamente en muchas cosas, entre ellas el amor, conocí a una mujer muy especial, alguien que había roto todos mis esquemas y había puesto mi mundo de cabeza y eso me encantaba. Era alguien que, a pesar de todos los problemas, errores y desengaños, extraño mucho por incontables razones, pero entre tantas porque la amé con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.

Conocí al amor de mi vida una tarde, mientras caminaba hacia un sorteo, uno muy pobre, realizado por una tienda que surtía productos de cuidado animal. Una de las tiendas de preferencia de mi madre. Y entonces apareció ella, tan radiante, de blanco, con rulos y unos hoyuelos preciosos bien marcados en las mejillas. Sabía que no iba a ganar nada ese día pero no importaba porque sabía que en ese momento mi suerte me había sonreído. Decidí hablarle, porque supe que no habría otra chance después. Entonces ahí estabamos, dos desconocidos siendo amables, amigables, intentando conocerse, sonriendo para nublar la verguenza, para tapar los defectos, para brillar un poquito despues de tanta tristeza. Fui feliz, aunque fueron solo minutos, entonces era muy tímido y solo atiné a preguntarle como se llamaba y me presenté formalmente. Volví a casa endulzado, encantado y con una sonrisa que pocas personas han visto en mi. 

Había presenciado el momento más feliz de mi corta existencia.

Llegada la primavera decidí buscarla, pues solo vivía con un breve recuerdo de su sonrisa, me pasaba horas y horas recordando aquel momento. Aún no comprendía porque sentía tanto por ella. Pasadas las horas, pude concretar el conocernos más. Y luego de mucha plática concluí que estaba perdidamente enamorado de ella, de sus ojos pequeños y brillantes, de su tersa y hermosa piel blanca como la nieve, de sus delicadas manos cinceladas, de su sonrisa y de su hermosa personalidad. 

Cada cita era infinita, cada conversación embriagadora, jamás había sentido algo así de fascinante con nadie hasta entonces. Pasaron las semanas y los meses y después de mucho esfuerzo pude declararle mi amor, con mucho miedo y mucha verguenza pero con un corazon sincero, y de pronto recibí el . Juro que no recuerdo momento más especial e inolvidable que ese. Fue como ganarse una fortuna, como recuperar la esperanza despues de muchas tragedias, como si el cielo se apiadase de este ser vivo y me dejase continuar con esta mísera existencia pero ya perdonado, redimido de todos esos pecados y errores. 

Ella podría haber sido el huracán que tuve que haber evitado, pero en cambio fue el que no me arrepiento de haber apreciado de cerca.

Le expresaba mi amor constantemente y la amaba base de cartas, chocolates y rosas, porque solo así se amar, así nos gustaba... a la antigua. Escuchaba sus problemas y la apoyaba en todo lo que podía y cuando se me permitía en lo que no podía también. Entendí entonces que su amor tenía una pequeña bifurcación. Lo conocí, un pequeñin de cuatro años de edad, enfermizo y muy simpático, como la madre misma. Los amé. Me sentí completo, eran regalos que no debía despreciar, que no debía arruinar. Quizás no estaba preparado para tanta responsabilidad pero estoy seguro que el cielo me bendijo y me dio la fuerza necesaria para afrontar el reto tan encantador que tenía en frente. Fruto de todo ese amor tan dulce y empalagante como la miel quedarón reflejados algunas frases que hasta el día de hoy dejaron huella en mi vida.

Fueron probablemente los mejores meses de mi vida, los que sin duda se llevaron mi corazón sin reparo ni arrepentimiento. 

Estoy muy seguro que luego de aquella historia de amor, las venideras y poco probables situaciones sentimentales puedan no significar algo en mi vida. Confieso que traicioné todo lo que pude conseguir con tanto esfuerzo y oraciones al cielo, pidiendo gracia sobre mi ante los ojos de la mujer más increible de la que me había enamorado y que terminé amando incondicionalmente. Y podría ser cobarde, como en aquel entonces que dejé escapar su amor, que la arrojé a los brazos de alguien con mucha más hombría que yo, alguien capaz de hacerla feliz, alguien que pensaba entonces no podría ser yo, pero no, la verdad es que fui un niño consentido y caprichoso. La traté mal y me apena recordarlo, porque cuando me di cuenta fue muy tarde, cuando intenté cambiar mi actitud, reconciliar mi sentimientos, reconquistarla, ella había enclaustrado su corazón, me había quitado su amor, había retirado esa compasión en su mirada. Se había ido sin mirar atrás.

Fue doloroso ver escapar mi felicidad pero comprendí que no era para mi. Y es triste, porque me atormentaban aquellos problemas internos y en cuestión estaba solo otra vez.

Intenté de todo por recuperarla, pero ya era el final y tenía que afrontarlo. Aprendí entonces que dar segundas oportunidades puede interpretarse como dar obsequios envueltos en actos de fe y que entregárselos a alguien no garantiza que el obsequio sea recíproco.

Sourit toujours, mon amour.



25.10.19

Casi acaba el mes y el año de paso. Ha pasado de todo, han disuelto el congreso y mis padres se han separado, aún no estan divorciados, pero presumo que lo estarán en algún momento. Este año hice prácticas pre profesionales en una municipalidad. Y la verdad fue una experiencia muy buena, aunque un poco mal pagada y exhausta. De cualquier forma pude cobrar lo que se supone que me correspondía por el trabajo que realicé, después de presionar y mover algunas influencias, claro. El único detalle es que no alcancé a completar el tramite de plan de prácticas, lo cual académicamente cuenta como si no hubiera hecho nada. Pero cobré, eso me reconforta.

De cualquier forma, ya no me apresuro, el tiempo es bueno con quien vive la vida a plenitud y decidí correr mi propia carrera, retarme a mi mismo y dejar de competir con logros ajenos, aún estoy joven y espero mantener así mi alma con el tiempo. Aunque las primeras señales de madurez llegaron y pude identificarlos, esto a causa de un artículo que leí. Supuestamente con el tiempo y el paso de los años, las personas que ingresan a la etapa de la madurez empiezan a dejar de buscar nuevos géneros musicales y nuevos talentos para definir ciertos gustos. Esa etapa de fijación ya la pasé y creo que de una forma espectacular, porque a estas alturas de mi vida se bien que tipo de música me gusta y ya no planeo buscar ni por aquí, ni por allá.

Mi madre me comentó que viajaremos a Lima el año que viene, a inicios para ser preciso. No me caería mal una escapada, comer unas algunas cosas ricas y disfrutar de la poca tranquilidad que ha llegado. Pienso que se vienen tiempos difíciles porque estamos en abundancia ahora mismo, como si de sentido común se tratase esta corazonada. Espero estar delgado o al menos presentable, como para no pasar pena al comprar ropa.

A todo esto, he estado comprando muchas cosas por internet, Aliexpress es lo máximo. Aprendi sobre un mini negocio rentable llamado dropshipping que consiste en importar para vender. Osea no es nada del otro mundo, solo que tiene un nombre genial y ya. Pero uno que otro truquito he tenido que aprenderlo de personas con mucha más experiencia. Sin embargo me ha ido bien. He comprado un teléfono costoso, para mi economía, y lo revendí obteniendo ganancias razonables. Me hice pedido también algunas correas para el reloj que mi madre me regaló por mi cumpleaños y un teléfono nuevo porque el que tengo de reemplazo es el que usaba hace años. La verdad no se como aún sirve, es una desgracia pero lo ocupo para seguir manteniendo el negocio a flote.



13.10.19

Se supone que hoy le vamos a plantar cara a todo. Mamá esta enojada por la falta de interés en la vida, mi vida, en general. Y no la culpo, estoy con muchos problemas ahora con los que honestamente no quiero lidiar. Soy un maldito perdedor. Es bueno aceptarlo de vez en cuando. En mi caso, casi siempre. Es lo que soy. No creo que valga la pena seguir ocultándolo por mas tiempo, porque estoy muy cansado.

He llegado a la conclusión que esta ciudad me tiene harto. Todas esas miradas, todos esos prejuicios. Me han llevado de vuelta al pasado, cuando me recluía de la sociedad, cuando no tenía amigos o conocidos al menos. Vivía deprimido, gordo y solo. Es triste ver como todos aquellos que he amado de alguna forma desinteresada, me han dado la espalda y han continuado con sus vidas. Tantas sonrisas falsas, tantas apretones de manos y tantas promesas de permanecer o contar con ellos cuando lo necesitara. Pura mierda.

Acabo de ver una película relacionada a Breaking Bad, una precuela le dicen, se estrenó hace unos días. La cual me transporto a muchos años atrás, cuando empezamos a verla, entonces me conecté con el pasado y eso me hizo sentir bien, porque la nostalgia me asienta genial, ya se sabe, soy un hombre de recuerdos. En esencia toda la película gira entorno a un cambio de vida, un inicio o mas bien un reinicio más fresco, una nueva chance de hacer las cosas, una maldita segunda oportunidad. 
De cierta forma, he sentido que todo el mundo de forma sutil me ha dicho que cambie de vida, pero me he negado porque soy un egoísta, un necio y un desgraciado. Pero hoy con mucha inseguridad y poca confianza le quiero dar la contra, ya que de eso sé mucho. Y si acaso tengo exito, espero inmortalizarlo.

Así que aún no te acabes maldito año malparido, aún no he acabado contigo. Este es mi nuevo comienzo, mi maldita segunda oportunidad, haré las cosas bien esta vez.