25/2/19

Cortaviento.

Hace poco logré enamorarme, mucho, como cuando uno desea mantener una promesa, un sueño, quizá una ilusión. Proyecté algo de mi esencia en lo que sentí hacia esa persona, mi honestidad. Pocos valoran eso, pero siendo sincero es lo que considero realmente bueno para ofrecer en esta vida. Y entre nos, es lo única carta que me quedó por jugar, por ello acepto que no pude ser un gran partido, bueno al menos no para ella, pero pude ser yo, y aunque eso no fue suficiente, comprendí que es todo lo que debería importarme solamente y nada más.

Como todo desliz culposo del corazón, al principio creí tontamente que fluir con el viento me llevaría a algún lado, que podría desembarcar en algún puerto y hacer las pases con mis sentimientos, que podría hallar algo de felicidad. Que después de mucho, podría disfrutar de algunas tardes apreciando las puestas de sol en compañía, y que aunque esto va antagónicamente con mi personalidad, confieso que son algunos de mis pequeños escapes de la realidad.

Creí torpemente poder ser amado, pero sobre todo que aún había esperanza.

Que equivocado estaba y que avergonzado me siento hoy, y aunque no me culpo por haber fallado, tampoco me felicito pues no me agradan las derrotas ni los premios de consolación, y sin embargo me aliento, a continuar, a retomar el rumbo, a ir contra corriente y cortar el viento si hace falta para volver, para seguir logrando lo que haga falta para cumplir ese sueño que dignifica mis desvelos.

No creo en el amor, pero por un instante su mirada preciosa me cautivó y me confundió, y deslizó delicadamente su atención sobre mi, entonces supe que me tenía y que estaba perdido, pero eso me encantó.
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