7/3/19

Surrender.

Creo que debo ser un tonto para creerte aún cuando sé que mientes y pasas de mi, mientras vuelas, desplegando lo que jamás podré tener. Entonces debería persuadir a mi dignidad un poco más, quizás, debería nadar en tu fantasía por otro tanto y, entre horas, volver a la realidad, para no perder el sentido, el rumbo, la estabilidad.

Hay que darle tiempo al tiempo, pero cariño seamos honestos y tengamos el coraje, tú para admitir y yo para aceptar, que esto es solo un pasatiempo tuyo, que la realidad se siente como un pequeño purgatorio, un tanto asíntota, casi borrosa, distópica, como el goce de una mente ingenua, que peca con confianza, eligiendo al corazón antes que la razón. Me quedo pues para ver el final de esta epifanía, para presenciar un desenlace poco creativo y casi predecible, escrito con este lapiz sin punta al que llamo imaginación.

Aunque podría sorprenderme, podrías, si quisieras, pero no quieres y duele, porque yo sí, te quiero, aunque ya desfallezco, me rindo. Y brindo entonces por ti, por mi y por un poco más de esto, por un tonto iluso y loco enamorado. Lo necesito, es lo que necesito, es parte de mi proceso, de mi metabolismo, parte de mi ciclo vital.

Juguemos pues, a deshacernos, a descubrir miradas y juzgarnos sin conocernos, a odiarte, a despreciarme, a pisotear mis ganas y a disfrutar tu pasatiempo.

Finjamos entonces falsa amabilidad, vil cortesía, vago interés y bailemos, aunque no sepa bailar. Y disfrutemos de esta pieza, de esta historia digna de ser contada y casi inmortalizada, para poder yo así sobrevivir y quizás tú, matar el tiempo.
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